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NO AL RADICALISMO

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Y criticamos a los Suizos por los mirates pues lee esto

Suiza sin minaretes, Turquía sin iglesias
derechos humanoslibertad religiosa
En el país musulmán no es posible, en la práctica, levantar una iglesia.

•Suiza vota no a los minaretes
REDACCION HO.- Hasta hace 6 años no estaba permitido construir una iglesia católica en la Turquía islámica de Erdogan, aunque fue posible en otros tiempos.

El país que llama a las puertas de la Unión Europea ha tenido que maquillar sus ademanes fundamentalistas y, desde 2003, teóricamente es legal hacerlo, pero no se conceden los permisos, o se recurre a triquiñuelas legales para impedirlo.

El estado turco tampoco devuelve el templo de San Pablo en Tarso, confiscado en 1943, ni se reabre el seminario de Halki.

Desde Estambul, el periodista Daniel Iriarte describe en ABC las dificultades con las que tropiezan quienes quieren abrir nuevas iglesias en el país islámico:



“«En Turquía, un país con un 99 por ciento de musulmanes, las minorías como los armenios, judíos y griegos han podido practicar su culto libremente durante siglos», se quejaba hace unos días Egemen Bagis, negociador jefe para el acceso de este país a la Unión Europea, ante la prohibición de los alminares en Suiza. Cierto, pero Bagis olvida algo: en Turquía, los fieles han de ceñirse a los lugares de culto ya existentes. Es casi imposible levantar cualquier templo que no sea una mezquita.

En 2003, al hilo de la negociación para el acceso de Turquía a la Unión Europea, el partido en el gobierno, el islamista moderado AKP, levantó las restricciones legales a la libertad religiosa que habían existido durante los primero ochenta años de la República. En teoría. Hace siete años, por ejemplo, la Iglesia de la Salvación, protestante, solicitó autorización para la construcción de diez nuevos templos. Todavía está esperando para el primero.

«Hasta 2003, las leyes urbanísticas sólo permitían la apertura de mezquitas», explica el abogado Orhan Kemal Cengiz. «Desde entonces, estas leyes se han ido modificando, sustituyendo el término «mezquita» por el de «lugar de culto», pero eso no ha resuelto el problema. Los gobernadores y los ayuntamientos no expiden los permisos necesarios». dice Cengiz, quien conoce de primera mano estas dificultades: en 2003 logró, tras un largo y penoso proceso legal, las autorizaciones para la apertura de dos nuevas iglesias.

«Existe una circular que exige que los templos cubran un mínimo de 2.500 metros cuadrados. Obviamente, esto crea enormes dificultades», explica el periodista Serkan Ocak, quien cita un caso ocurrido recientemente en Ankara: el prefecto municipal denegó el permiso para una iglesia protestante en el barrio de Cankaya con el argumento de que «no había suficiente espacio». «Lo mismo ocurre con los trabajos de restauración o los cambios arquitectónicos. De acuerdo con la ley, sólo se permite a las fundaciones llevar a cabo dicho trabajo. Así, recurriendo a estos tecnicismos, las reclamaciones nunca se resuelven. Por este motivo la Iglesia Católica todavía no está reconocida como persona legal», comenta Ocak.

Líderes católicos llevan años reclamando la devolución de la iglesia de San Pablo en Tarso, confiscada en 1943 y utilizada desde entonces como museo. También existe una campaña para la reapertura del seminario de Halki, la principal escuela de teología de la iglesia oriental, clausurada a la fuerza desde los años 70.

Por su parte, la minoría aleví, una secta musulmana heterodoza a la que pertenece casi un cuarto de la población del país, pide desde hace años que sus lugares de culto sean reconocidos como tales. A todos ellos el gobierno de Erdogan les ha respondido con promesas positivas. Pero, de momento, con nada más.”

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