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NO AL RADICALISMO

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Grupos islamistas aplican la sharia en España

La sharía o ley islámica se aplica en Tarragona. Los Mossos han desarticulado una banda integrada por musulmanes ultraconservadores que condenó a muerte a una mujer de origen magrebí acusándola de haber cometido adulterio. La trama desvela la existencia de comunidades que se rigen según las costumbres tribales de sus países de origen. En este caso, una suerte de tribunal islámico compuesto por los presuntos líderes del colectivo musulmán determinó que la mujer había sido infiel a su esposo y ordenó su ejecución. Así lo declaró al juez la víctima, que pudo escapar y librarse de sus captores y pedir auxilio en una comisaria de los Mossos d'Esquadra.

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El juez ha declarado prisión sin fianza para siete de los imputados
El Tribunal de Instrucción número 1 de Tarragona, que lleva la causa, dio credibilidad a su testimonio y ordenó la detención de nueve personas de origen magrebí y seguidores de la corriente salafista, por los delitos de detención ilegal, tentativa de homicidio y asociación ilícita. El juez ha declarado el secreto de sumario y prisión sin fianza para siete de los imputados.

La mujer fue secuestrada y retenida en una masía aislada de Tarragona. Allí, sus captores tenían previsto ejecutarla de forma inminente, según aseguró la víctima, que pudo huir gracias a un descuido de sus secuestradores, según declaró.

La División de Información de los Mossos, que se ocupa de perseguir a grupos que representan una amenaza para las libertades y la seguridad de las personas, desplegó en la madrugada del pasado 14 de noviembre un operativo especial en tres domicilios de las ciudades de Reus y Valls. El cuerpo, sin embargo, sólo informó entonces de la detención de "una banda criminal muy peligrosa". Añadió que la operación seguía abierta y que las instrucciones permanecían bajo secreto de sumario, lo que parecía indicar que pudiera tratarse de un grupo terrorista.

El diario El Periódico desveló ayer que los detenidos habían condenado a muerte a una mujer, extremo que fue confirmado por los Mossos.

La investigación apunta que los detenidos gozan de autoridad sobre la comunidad musulmana a la que pertenece la víctima y que constituyeron una especie de tribunal para juzgarla. La familia de su esposo la acusaba de adulterio después de que fuese vista junto a otro hombre en Tortosa. La propia comunidad habría aceptado el asesinato de la víctima por la supuesta infidelidad, según informan las mismas fuentes.

El salafismo es una corriente ultraortodoxa del islam con presencia notable en la provincia de Tarragona, pero hasta la fecha no había constancia de que se rigiera al margen de la legalidad y en base a la sharía. Esta ley inspirada en el Corán y otros preceptos musulmanes se aplica en países como Arabia Saudí y en partes de Nigeria. Allí, el adulterio puede castigarse con la pena de muerte por lapidación.

Las autoridades investigan ahora las conexiones de los nueve detenidos y su papel en las comunidades magrebíes de Tarragona.



Los expertos en lucha antiterrorista detectan la creación de estos grupos, destinados a radicalizar a los inmigrantes musulmanes, a los que se obliga a seguir los preceptos más radicales.

•La sharia en España
•Una paliza por no llevar el velo
REDACCION HO.- El intento de aplicar la sharia en España es más serio y profundo de lo que se pensaba hasta ahora, según reconocen las propias fuerzas de seguridad.

Esta semana se conoció que en Tarragona se había formado un “tribunal islámico” para juzgar según esta costumbre a una mujer embarazada a la que se acusaba de adulterio. La víctima fue condenada a muerte, pero pudo huir y denunciar el caso a la policía.Hace un mes, dos hombres propinaron una paliza a una mujer en Socuéllamos porque no llevaba velo.

egún fuentes del Ministerio del Interior dedicadas a la lucha antiterrorista y consultadas por El Periódico, este fenómeno cada vez preocupa más:

“En las mezquitas españolas estarían surgiendo grupos que se arrogan el papel de jueces y policías de la moral islámica y ejercen una enorme presión social sobre los musulmanes de esas localidades. Hasta ahora, ese fenómeno, que desde hace años se ha manifestado en países como Francia u Holanda, se ha detectado ya con fuerza en municipios rurales de la zona del Camp de Tarragona, así como en pueblos del Gironés y la Segarra. Los escenarios son casi siempre localidades donde la mezquita está en manos de seguidores del salafismo.

Desde las mezquitas, llaman a los fieles a no mezclarse con los catalanes, a no recurrir a sus instituciones (Mossos, juzgados o asociaciones), a comprar solo productos halal (permitidos por el islam) en tiendas de musulmanes y a no recurrir a los bancos pues, al estar basado en el interés, el sistema equivaldría a la usura, pecado en la religión islámica. Además, presionan a los padres para que no permitan a sus hijas hacer gimnasia y mucho menos ir a la piscina, así como les instan a retirarlas de las escuelas tan pronto tienen su primera menstruación.

Esos líderes religiosos ejercen una enorme presión sobre el colectivo. «Si con el verbo y con el sermón de la mezquita no basta, entonces entra en escena un grupo de personas vinculadas al oratorio que castigan al díscolo», dice una fuente de las fuerzas de seguridad especializadas en el extremismo islámico. Esas personas aplican en Catalunya el concepto islámico de hisba, que es como se denomina a la policía de la moral y las buenas costumbres.

«Aunque muchas víctimas no se atreven a denunciar, ya hay un número significativo de incidentes en que esas brigadas de la moral han actuado», comenta ese responsable de la lucha antiterrorista, que explica como las mujeres son el objetivo preferente de esos grupos. «A las que no llevan velo les hacen la vida imposible. Las insultan, las amenazan y, en ocasiones, incluso las agreden», comentan. A veces, el objetivo son los padres o maridos de esas mujeres, a los que recriminan que permitan que vayan por la calle sin el velo. «A algunos han llegado incluso a retenerles durante unas horas y golpearles», comenta este mando de las fuerzas de seguridad.

«Un caso terrible fue el de un adolescente marroquí al que unos tipos propinaron una paliza por el simple hecho de haber jugado a fútbol con otros chicos del pueblo no musulmanes», relatan fuentes judiciales, que avisan de que desde esos lugares de culto se exhorta a los padres a que prohíban que sus hijos adolescentes se relacionen con catalanes.

En su obsesión por separar a los musulmanes del resto de la sociedad, una de las principales actividades de estos grupos consiste en sacar de los bares a aquellos musulmanes a los que les gustaba mezclarse con sus amigos catalanes para tomar un café o jugar a las cartas. «Les presionan hasta que dejan de ir. A algunos les obligan a dejarse crecer la barba o les vetan llevar tejanos», comentan esas fuentes.”

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